
No por muy repetido deja de ser verdad, aunque verdad sea palabra políticamente incorrecta. Participar, hace ciento cuatro años, cuando esas tiradoras con arco apuntaban a la diana embutidas en sus negros vestidos, y participar hoy, en judo o tenis de mesa, oculto el cabello por el hiyab. Participar hace sesenta y cuatro años, deprimido el mundo entero por la Segunda Guerra Mundial, o hacerlo hoy, deprimido de otra forma, aunque parezca que la crisis acaba de llegar porque nos ha tocado a nosotros. Viajar a Londres en 1908, en 1948 y en 2012. Embarcarse para una travesía de semanas, lo que justificaba que los primeros juegos londineses duraran seis meses. Los de la austeridad, en 1948, lo mismo que estos, poco más de dos semanas.
