miércoles, 19 de junio de 2013

Fue bonito mientras duró

Fue realmente hermosa la historia que acabó ayer. Triste tantas tardes, amargas tantas derrotas, pero siempre bella la emoción suscitada por unos colores y unas siglas que no dejaron nunca de sonarme a la infancia, nuestra patria más verdadera. Desde mi primera visita al Helmántico en 1989, mi primera colección de cromos con el escudo de la Unión en la última página del álbum y aquel primer descenso de 1991 que sufrí desde Carrión. Hasta los noventa segundos de ayer, noventa segundos de silencio y noventa de aplausos, reunidos unos cuantos unionistas, entre buenos amigos, ante el atrasado reloj del Ayuntamiento. Se nos murió la Unión con estadio propio, con unas condiciones de pago de la deuda que para sí quisiera cualquier hijo de vecino y con la indeseable idea en el ambiente de usurpar su historia, su identidad, ¿su emoción? Se nos murió la causa de que los lunes saliera a toda prisa de la clase en Carrión, porque mamá me habría comprado el "Marca" para poder leer algo más que el resultado de la Unión contra el Endesa As Pontes o el Mosconia, pues otra cosa no decían en la radio nacional. Me valía ver la alineación, quién había marcado los goles y en qué minutos. Se nos murió el objeto de la primera gestión que hicimos al venir a Salamanca, casi antes que matricularnos en el colegio: abonarnos a la Unión, para ir cada quince días al Helmántico, y no sólo en ferias o en navidades. Se nos murió pero le damos gracias, porque fue hermoso dedicar a la Unión los domingos por la tarde, subir el volumen del transistor cuando el locutor cantaba sus goles lejos de casa o preparar la manta cuando se trataba de pasar frío en la fila 23 de nuestro querido estadio. Se nos murió, pero siempre llevaremos en el corazón los viajes tras sus pasos: a Valladolid, a Zamora, a Santander, a Burgos, a Valdebebas, a Legánes que fue mi última escapada (en la foto). Se nos murió, pero siempre conservaremos el recuerdo nítido que se merecen los ídolos de la infancia. HALA UNIÓN, grita Salamanca. HALA UNIÓN, grita el corazón...

miércoles, 29 de mayo de 2013

Unión no hay más que una

Sucedió que el fútbol dejó su condición de entretenimiento y deporte para convertirse en un supuesto negocio. Ocurrió que los clubes familiares degeneraron en privilegiadas empresas, llevándose con ellos el sentimiento atesorado a lo largo de todo el siglo XX. Ciudades enteras identificadas con su equipo, con unos colores para vestir la tarde del domingo, con un motivo para en junio sufrir o festejar. Pasó el fútbol, en casi todos los casos, a ser dominado por ricos, y hasta petro-jeques, petro-rusos... También la Unión, claro que sí. También el equipo de mis amores. Parece que llega su final, que no es factible reunir los recursos necesarios para que nuestra Unión viva más que estos gloriosos noventa años, gloriosos de gloria y dolor, de victorias y derrotas, de Primera, de Segunda y de Tercera. Parece que se acaba. Y parece que algunos, lejos de guardarle el luto, lejos del mínimo pudor unionista, se empeñan en usurparla, en reducirla a sucedáneo, en escapar a las obligaciones legales por el atajo habitual de quienes lo transitan de vez en cuando. Liquídese el club, lloremos, echemos de menos las visitas al Helmántico, pero eso de ignorar las obligaciones con el agravante de querer aprovechar nueve décadas de historia... es de miserables y de chorizos. Ojalá viva. Y si muere, que descanse en paz. Sólo y siempre Unión Deportiva Salamanca.

miércoles, 24 de abril de 2013

Siega Verde

 
En los ochenta esas curvas eran sinónimo de mareo en los asientos traseros del BX paterno. Las curvas que conducían al puente sobre el Águeda, o que llegaban cuando lo habíamo dejado atrás. O nos acercábamos a Villar de la Yegua o emprendíamos rumbo a Salamanca. Curvas sin quitamiedos, aunque predominaba el mareo sobre el miedo para aquel niño de tres o cuatro años que las recuerda con agridulce sabor en la memoria. Las curvas del puente, las curvas que desde 1988 son el preámbulo para la mayor parte de quienes visitan el yacimiento arqueológico de Siega Verde. Resulta que en aquellas peñas de la ladera hacia el Águeda, a menudo cubiertas por sus aguas muchas de ellas, hubo quien ensayó formas, quien definió siluetas, quien dejó rastro sin afán de hacerlo... En aquel cazadero donde el hombre buscaba la subsistencia, ayudado por la complicidad del sol y del río, disfrutamos hoy de una muestra de sus grabados sobre la piedra, de su piqueteado sobre la roca, mirando a naciente, implorando que nunca faltasen bestias que garantizasen el alimento. Cerca de Villar de la Yegua, en su término municipal. Allí abajo, donde no quería mirar aquel niño que se mareaba en las curvas del puente. Recomendable visita. Más información aquí.

martes, 12 de marzo de 2013

La cofradía de los médicos


 
 
 
Este año me he apuntado a una nueva cofradía. Nueva para mí, aunque es de las más antiguas, tan veterana como la primera que se fundó. Seguro que el primer año que a alguien se le ocurrió sacar un paso a la calle por Semana Santa, también hubo quien había previsto salir y no pudo. Quizás servía a las armas, quizás era un criado lejos de su tierra, quizás cuidaba el ganado que no entiende de fiestas. Ahora, como todas las demás, esta cofradía de los ausentes se ha renovado. Es la cofradía de los camareros, de los dependientes del comercio que no sabe de horarios, de los policías y los bomberos, de los erasmus, de los emigrantes... Es una cofradía con su sección de los médicos, en la que, a la fuerza, me he apuntado esta mañana. Después de cuatro años esquivando las guardias pascuales gracias a la comprensión de mis compañeros y al sacrificio de otras fechas, viviré en la distancia los días grandes del triduo. Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección en Plasencia. Un año histórico. El año en que mi cofradía del alma retoma sus tres actos más señeros y a mí me da por apuntarme a otra. Después de dieciocho viernes santos de túnica blanca, la cambio por la bata. Y dando gracias, claro que sí. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Una aventura juntos

Sigo leyendo la trilogía de Benedicto XVI sobre la persona de Cristo, degustándola, finalizando ya el volumen dedicado a la vida pública, desde el Bautismo hasta la Transfiguración. Pero no esperaba volver a escribir tan pronto sobre el Papa, que hace dos días proporcionó la noticia del año con su renuncia a la sede de Pedro. Lo que ha decidido en oración, en libertad, en cercanía con el Señor, nos impacta, pero ante todo nos conmueve y nos invita a la esperanza. Rescato un párrafo de Porta fidei, la carta por la que Benedicto XVI ha convocado este Año de la Fe: La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó. Precisamente el Concilio, en la Constitución dogmática Lumen Gentium, afirmaba: «Mientras que Cristo, “santo, inocente, sin mancha” (Hb 7, 26), no conoció el pecado (cf. 2 Co 5, 21), sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo (cf. Hb 2, 17), la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La Iglesia continúa su peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva (cf. 1 Co 11, 26). Se siente fortalecida con la fuerza del Señor resucitado para poder superar con paciencia y amor todos los sufrimientos y dificultades, tanto interiores como exteriores, y revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz». Bajo sombras, propias del hombre, pero con fidelidad, propias de quien se ha fiado de Dios, de quien se ha entregado, se ha comprometido, ha aceptado la propuesta de Cristo y ha edificado en Él su vida. Bajo sombras, siempre necesitados de purificación, de conversión, siempre lastrados por limitaciones y debilidades, incoherentes, inconstantes... Bajo sombras, pobres instrumentos los que Dios escoge, porque se fía del hombre, de su criatura. Siempre espera, siempre aguarda, siempre perdona. Una aventura juntos la que vivimos tantos miles de católicos, la mayoría jóvenes, llegados desde los cinco continentes a aquella explanada de Cuatro Vientos. El intenso calor de un sábado de agosto derivó en tormenta, pero no quiso el Papa rendirse ante el aguacero. "Una aventura juntos". Ahora se retira. El Señor le muestra que desde la oración servirá mejor a la Iglesia, y vuelve a fiarse de Él. Gracias, Santidad, por la aventura de aquella noche, y por sus palabras de maestro que me están ayudando a conocer más y mejor al que es su Señor y el mío, Jesucristo.

 

domingo, 13 de enero de 2013

Lectura recomendable

Comenté en el otoño de 2007, en plena preparación del examen MIR, que se presentaba entonces la primera parte de la visión de Jesús de Nazaret que compartía con nosotros el Papa Benedicto XVI sin afán magisterial, como teólogo Joseph Ratzinger (si es que esto puede delimitarse tan sencillamente, aunque el pontífice, en la introducción, aclara que "se puede discrepar con él"). Prometí escribir un "Después de leerlo", y lo cierto es que comencé la lectura pero no la culminé. Cinco años más tarde, cuando los Magos me han obsequiado con la tercera parte, "La infancia de Jesús", en la que el papa alemán habla de ellos, tras leerla he enlazado con ese otro texto aplazado, el que recorre la vida pública de Jesús desde su Bautismo que hoy celebramos hasta la Transfiguración, y me propongo completar el camino leyendo la segunda parte en el orden de edición, la correspondiente a los misterios de la Pasión, Muerte y  Resurrección. Hasta ahora me he acercado, guiado por Ratzinger, hasta el suceso del Jordán, hasta las tentaciones en el desierto, hasta el concepto de Reino de Dios que anuncia el galileo, y ahora me hallo inmerso en el apasionante capítulo que desgrana el Sermón de la Montaña. Que de esta apreciable trilogía a muchos católicos les haya llegado únicamente la "noticia" relativa a la mula y el buey del portal de Belén, como un eco de polémicas y farragosas campanas, llama la atención, una vez más, sobre el desinterés por profundizar en la fe, en el conocimiento de la persona de Cristo, y la reducción de las creencias a la anécdota televisiva de relleno, que sin remedio aceptamos. Cuánto nos perdemos. No queremos acostumbrarnos a lo mejor y nos conformamos con lo superfluo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

De guardia por Navidad

Estas Navidades... turrón de chocolate. No, estas Navidades, en plural, porque nace para el buey y la mula, para María y José, para los pastores, para los magos, para Herodes, para el hombre de hoy, para ti, para mí... estas Navidades, decía, guardias, también en plural. No en la posada, donde tampoco había sitio para mí, sino en un centro de salud que será portal de Belén y sala de espera, establo y consulta, estrella y linterna, pesebre y fonendo... Y que no falten. Felices Pascuas para todos los lectores de parte de este perezoso que escribe poco y corto. Que nazca en todos los corazones. Verbum caro factum est.

domingo, 11 de noviembre de 2012

De par en par Salamanca

 

 
Un año más, y van cinco: 2008, 2009, 2010, 2011, y este otoño de 2012 que ha entrado en fríos sin que apenas asome el tímido sol, "amarillo y fugaz", del veranillo de San Martín. Poco escribo en este Despiertos para amar, pero veo que, al menos, siempre me ha servido como excusa para hacerlo alguna de las visitas de Las llaves de la ciudad. La cola del lunes pasado me abrió las puertas de la Sacrístía de la Catedral Nueva y del Convento de Santa Isabel, de la mano de Mariano Casas. Pocos habrá que se le igualen en detalles en la explicación y en apasionamiento a la hora de desvelar lo que encierran esos sagrados lugares. Teatralizada esta vez la siempre indispensable visita a San Esteban, allí donde Colón soñara con algo, allí donde Unamuno pidiera respuestas, allí donde almirante, rector y tantos otros escucharan a las piedras y las supieran vivas, siempre elocuentes, siempre maestras. Esta mañana de domingo, haciendo ya acopio de resistencia para otra cola de lunes, el destino ha sido el Monasterio de la Anunciación, nuestras queridas vecinas las Úrsulas, y después la iglesia de Santa María de los Caballeros, que ahora rige el padre Nicodim para que los hermanos ortodoxos rumanos recen con él al que es un solo Dios y Padre. El sepulcro del Arzobispo Fonseca y las pinturas del antiguo retablo bien merecen padecer los rigores del noviembre salmantino, y que, curioseando en el bolsillo, junto a las llaves de casa, te topes, de vez en cuando, con las de tu ciudad.
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sueltas en surcos de amores

Honda impresión, de las que dejan poso, de las que tocan la fibra hasta conmoverla, causó en mí el relato manuscrito de Marañón sobre sus viajes a Las Hurdes, uno de ellos junto al rey Alfonso XIII, con las correspondientes fotografías de Campúa. Han pasado noventa años. Y más desde que el viaje real contestara a las súplicas enérgicas del obispo Pedro Segura, entonces en Coria, luego cardenal de Toledo y de Sevilla, y la denuncia en verso de Gabriel y Galán, ambas incluidas en el libro. Clamaban prelado y poeta por la penuria que sufrían los hurdanos, hundidos en la miseria de su hermosa montaña: "De hambre del alma se mueren, se mueren de hambre de pan". Demandaban el socorro del primero de los españoles: "Que Dios corona a los reyes / para que a mundos mejores / lleven innúmeras greyes, / mejor que atadas con leyes, / sueltas en surcos de amores". Estas semanas he paseado por los escenarios de la real visita, imaginando cómo la lluvia hubiera enfangado las sendas, ahora de asfalto. Hoy escribo en Casares de las Hurdes. Otros días, en Fragosa, en Martilandrán, en El Gasco, en Nuñomoral... Pueden leerme, al instante, en la otra punta del planeta. Hace noventa años, y menos, era un triunfo para estos hermanos "jurdanos" alcanzar los valles vecinos, respirar otro aire si no más puro, sí más esperanzador. Estas semanas he entrado en casas nuevas donde se vive a la usanza antigua, como si todavía hubiera que convivir con el ganado en los establos-vivienda de pizarra. Rostros que aparecen, quizá, en las instantáneas de Campúa, porque algún que otro nonagenario me he encontrado. O en los planos de Buñuel. Rostros supervivientes. Las Hurdes siguen impactando. Y los grandes de la tierra han de seguir escuchando denuncias y gritos de socorro, y todos hemos de darnos por aludidos, porque ante tanto dolor, ante tanta hambre, sólo queda seguir trabajando por la Justicia encendidos en la Caridad. Eso he visto en el Cottolengo: Amor de los amores en el centro, Amor cierto y entregado.

domingo, 7 de octubre de 2012

Una bandera ens agermana: Blaugrana al vent

 

 
Parece que esta tarde el Barcelona renuncia a sus colores, a los colores aludidos en su precio himno: "Tant se val d´on venim, si del sud o del nord, ara estem d´acord, estem d´acord, una bandera ens agermana. Blaugrana al vent...". Porque son el azul y el grana los que hermanan a la afición barcelonista, de la que sólo una parte minoritaria ha nacido o vive en Cataluña. Más que un club por esto, no por otras leyendas de valores catalanistas o democráticos, y basta conocer un poco la historia del Barça al que admiro. Qué tranquilidad que en el estadio al que acudo no se celebren aquelarres políticos y nos basten el blanco y el negro de la Unión para disfrutar de una tarde deportiva.

viernes, 10 de agosto de 2012

Seiscientos ochenta y seis

Teníamos Carlos y yo cuatro y seis años cuando, blanquinegros en el exilio, ya cantábamos nuestra propia versión del himno: "Hala Unión Deportiva Salamanca, Hala Unión y viva la afición...". Mirábamos una y otra vez la última página del álbum de la Liga 89-90, en la que bajo el del Sabadell y sobre el del Sestao, relucía el escudo de nuestro equipo. Inolvidable el momento en que, al abrir el sobre, entre los cromos de Futre, Hugo Sánchez o Laudrup, aparecieron el toro, el puente, la encina, el balón de otras épocas y esas tres mágicas letras entrelazadas de forma inconfundible: U D S. Hacíamos virguerías para enterarnos de lo que estaba pasando en El Madrigal o el Rico Pérez en aquellos trágicos play-offs, porque ni existía internet ni a Carrión llegaba la sintonía de las radios locales salmantinas. Apenas las conexiones en los programas nacionales, para llevarnos el disgusto de que el club de nuestros amores seguiría un año más en el pozo. Pero fue volver a Salamanca, sacar el abono y ascender. Primero en el campo del Levante, y después en la noche gloriosa de Albacete. Ya han pasado diecisiete años de aquello, al pozo regresamos y no se divisa a un fray Juan de Sahagún que eleve milagrosamente las aguas, amanse al toro de las deudas o pacifique los encrespados bandos de la incertidumbre. No vendrá este año el Lalín pero sí el Coruxo. No nos visitará el Getafe, sino su filial. Pasaremos frío los domingos por la tarde. Sufriremos. Pero merecerá la pena si "el Helmántico se llena de gritos de la afición, cuando el equipo volcado lucha y brega con amor", como el gran Pepe Ledesma describía en las letras del himno unionista. Pues eso. Con amor a los colores de mi equipo, más allá de que el fútbol haya perdido el encanto que tenía, preso del vil metal. Larga vida al toro, al puente, a la encina, a ese vetusto balón y a las tres letras que nos hacen vibrar a tantos salmantinos.

domingo, 29 de julio de 2012

Lo importante es participar


No por muy repetido deja de ser verdad, aunque verdad sea palabra políticamente incorrecta. Participar, hace ciento cuatro años, cuando esas tiradoras con arco apuntaban a la diana embutidas en sus negros vestidos, y participar hoy, en judo o tenis de mesa, oculto el cabello por el hiyab. Participar hace sesenta y cuatro años, deprimido el mundo entero por la Segunda Guerra Mundial, o hacerlo hoy, deprimido de otra forma, aunque parezca que la crisis acaba de llegar porque nos ha tocado a nosotros. Viajar a Londres en 1908, en 1948 y en 2012. Embarcarse para una travesía de semanas, lo que justificaba que los primeros juegos londineses duraran seis meses. Los de la austeridad, en 1948, lo mismo que estos, poco más de dos semanas.

El gran sueño de Coubertin, en sus casi doce décadas de realidad, ha transformado ciudades, aplacado rivalidades y encendido recelos. La sangre del odio vertida en Munich. Los boicots de Moscú y Los Ángeles. El "amigos para siempre" de Barcelona. El fuego olímpico que ha iluminado la descalcez de Abebe Bikila y la normalidad de Fanny Blankers-Koen, dando calor en el pebetero del estadio a las gestas individuales y a las hazañas colectivas. Mortales carpados y tsukaharas en la voz de Paloma del Río. Ippones, waza-aris y yukos que nunca distingo sobre el tatami. Penalty-corner y penalty-stroke sobre una hierba que en Londres es azul para los sticks (basta con la verde de Wimbledon para las raquetas). Mariposa, espalda, braza y crawl cultivados en la piscina por gente con estilo. Velas que el viento mueve para lustrar el medallero de España. Jabalinas voladoras. Pertiguistas hermosas. Rías donde mojar zapatilla tras la estela de un keniata. Más rápido. Más alto. Más fuerte.

jueves, 12 de julio de 2012

Pueblos


Hay pueblos en que las banderitas de las fiestas se pasan todo el año colgadas en la calle Mayor, en la Ancha, en la Larga, en la de la Iglesia, en la de la Ermita y en la Plaza de España, o de la Constitución, o del Generalísimo, según los casos. Hay pueblos que hace unos pocos años encargaron el escudo heráldico que nunca tuvieron y la bandera que nunca ondeó en el balcón de su Ayuntamiento. Hay pueblos que queman el presupuesto en toros, verbenas y disco-móvil. Hay pueblos con las calles bonitas, el polideportivo bien puesto, la piscina olímpica, la escuela cerrada por falta de niños, la parroquia cerrada por falta de curas y la casa del médico convertida en hogar del jubilado. Hay pueblos que se llenan en verano de los que un día emprendieron el camino hacia Sabadell, Rentería o Alemania, de sus hijos y sus nietos, que se llaman Jordi, Izaskun o Franz. Hay pueblos que lloran en septiembre, cuando se vacían, cuando las despensas están expoliadas y las calles desiertas, cuando la bici de Sergi quedó en el corral junto a la de Ainhoa, cuando siguen moviéndose las banderitas al son del viento, como si mañana fuera el santo patrono que salió en agosto en andas de cuatro. Hay pueblos como Marchagaz o Palomero para debutar con picadores, después de mis primeras becerradas en Villamor, Fuentelapeña y Castrillo, y habrá pueblos, espero, para tomar la alternativa antes de confirmarla. Del 16 al 31 estoy anunciado en Tornavacas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Zamora en el corazón

No me contaron cuando roté en Cardiología que Zamora podía quedarse en el corazón, pero el hecho es que se ha quedado, que se me ha quedado. Ha sido cosa aprendida más bien en consulta de centro de salud, de nuestro vetusto Parada del Molino, que iban a hacer nuevo cuando llegué y dejo aún más vejete en la hora de irme. Ha sido materia estudiada en las sencillas casas de San Lázaro, San José Obrero y el Espíritu Santo, al pie del lecho del dolor. Ha sido tanto lo vivido en estos cuatro años que el corazón ya tiene para siempre por inquilina a esta ciudad que late al son del Duero.

Guardo en el corazón la entrañable relación con Pedro, con el resto de médicos tutores y con todos los compañeros residentes, con enfermeras, auxiliares, celadores, administrativos... Da gusto trabajar cuando estás enamorado de tu profesión y disfrutas atendiendo a las personas que requieren tu ayuda, a veces simplemente escucharlas. 

Guardo en el corazón los momentos compartidos con Alberto, Víctor, Noelia y cuantos rezamos a la Virgen bajo la advocación de la Concha, hermanos de esa cofradía de tantas noches de tertulia, de tantos paseos por esta hermosa ciudad que tiene por patrona a la que ha vuelto a su trono de San Antolín.

Guardo en el corazón también momentos amargos, que los ha habido, de esos que hacen asomar lágrimas cuando el músculo se cansa de bombear vida. 

Guardo como un tesoro los cuatro años de Zamora, a la que siempre volveré como quien vuelve a casa.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Muñidor de mochila

Muñidor. 2. m. Criado de cofradía, que sirve para avisar a los hermanos las fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir.
No un muñidor como Paco o Rubén, cuando en la noche del Lunes Santo, a toque de esquila, anuncian la llegada de la Vera Cruz. He sido estos tres días muñidor de mochila, gastando suela, desempedrando las calles como diría María Teresa, llamando a las casas de los cofrades y depositando en sus buzones el número doce de la revista Lignum Crucis. Muchos la retiraron en la sede de la hermandad, a otros se la llevaron, a unos cuantos se les ha enviado por el correo ordinario y a bastantes se la he acercado en estos días de vacaciones, de vísperas, de novena que pregona, de pregón que nos anuncia (gracias, Javier) y de anuncio que, sin duda, nos tiene que conmover.
Ocho centenares de hermanos de la Vera Cruz, siglos ha, eran avisados por el muñidor o los muñidores de la Cofradía. A unas pocas decenas he tenido el privilegio de convocar para que el viernes acompañen a María en la ceremonia cuaresmal de contemplar sus Dolores, para que el sábado entronicen al que duerme, sonríe y nos abraza, para que alcen sus Ramos en junta general de sueños compartidos, para que hagan de la noche del lunes una silenciosa oración, para que se sienten a la mesa fraterna del cenáculo, para que adoren la Cruz de la que han bajado a Cristo, nuestro Bien preciado, para que proclamen la Resurrección no como rito sino como Verdad que todo explica y que todo transforma, en la vida de cada hombre, en el devenir de la Historia.
Portales suntuosos y sencillos, escaleras de vecinos, cortas conversaciones, el centro y los barrios, de Garrido a San Bernardo, de Vidal a Labradores, tan distintos, tan iguales, tan unidos por la Cruz, que es para todos, que a todos convoca, que a nadie deja fuera de su sombra fresca de Árbol de Salvación.

sábado, 21 de enero de 2012

Unidad en la diversidad

Hace casi tres años compartí lo que fue un feliz hallazgo. Esta mañana, he comenzado a completar el descubrimiento. Si el breve encuentro con el padre Laurentiu aquella mañana dio pie a la invitación para que la parroquia ortodoxa se uniera a la Cofradía de la Vera Cruz en la oración común a la Madre de Dios, nuestra Madre Dolorosa, ahora ha sido con el grupo de Jóvenes Profesionales Católicos con quien he conocido algo más sobre lo que celebran estos hermanos de Rumanía, de la mano del padre Nicodim, tan cercano y hospitalario. Como bien nos ha dicho, esta semana de la unidad ha de ser semana de puertas abiertas, de entrar en casa del otro y de recibir al otro en la propia, de sumar lo que nos une para que vaya restando a lo que nos separa. Y así, adelante, sin buscar atrás conflicto, sino tendiendo puentes para una pronta reunión, para comer el mismo pan de la Vida.

domingo, 1 de enero de 2012

Dos mil doce

Bisiesto y olímpico se presenta el Año Nuevo del que estamos a punto de consumir el primer día. Ya le queda casi lo mismo que nos duró 2011. Doce uvas guiado por el reloj del kilómetro cero, reloj de indignaciones, reloj de medianoches, Puerta del Sol en doce campanadas. Misa catedralicia, comida familiar y la marcha Radetzky para despedir la tarde. Reencuentros y conversaciones, divergencias y confianzas. Primer acto de un año de cambios vitales, sobre todo uno, el matrimonio que celebraremos María Teresa y yo, Dios mediante, el 22 de septiembre. Antes habré dejado la secretaría de la Vera Cruz, después de siete años, y habré completado el período de especialización en Medicina Familiar y Comunitaria, tras cuatro años en Zamora. Vertiginoso 2012, que recibo con esperanza renovada, con esperanza siempre viva, con esperanza cristiana.

domingo, 25 de diciembre de 2011

La Palabra en un pesebre

Las dos y pico de la Nochebuena. Papá en el Centro de Salud de Fuentesaúco, de guardia. Carlos recién llegado a León, que mañana hará lo propio. Como a los pastores, la Gracia se les aparece cumpliendo con su deber, cuidando el rebaño encomendado. En lo cotidiano, se hace presente. En la pobreza de un pesebre, envuelta en la nada de unos pañales, se desvela un Misterio que antes de todo ya era todo, la Palabra. Todo en todos será, cuando entremos en Ella, cuando de verdad sintamos que ha entrado en nosotros siendo como nosotros y viviendo entre nosotros. Dios con nosotros. Con cada uno. Contigo y conmigo. Cuando somos. Cuando amamos. Cuando esperamos. Cuando creemos y cuando adoramos, pero también cuando dudamos y nos escondemos. Cuando la tentación de una alta cuna pesa más que la humillación del pesebre. Cuando preferimos palacio a establo. Cuando rechazamos cruz como precio de nuestra debilidad caída. Cuando no buscamos la Gloria sino la vanagloria. Cuando queriendo ser uno dejamos de ser. Cuando queriendo ser mucho dejamos de ser lo poco que somos. Es la paradoja de Belén: la Palabra en un pesebre, junto al que suenan himnos de alabanza, porque los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Paradojas electorales

Cuando el domingo me acerque a mi mesa electoral, el presidente dirá: "Sólo Congreso". Porque llevaré únicamente el sobre blanco. El sepia no lo uso, ni en las generales ni en las autonómicas. Porque no voto para el Senado. Por tanto, no pondré en práctica las enseñanzas del anuncio televisivo que acabo de ver: "¿Cómo votar al Senado?". Creo que antes era más complicado, por el tamaño de la papeleta, que primaba a los expertos en papiroflexia y complicaba la existencia a los más avezados recontadores de votos. Se pueden marcar hasta tres candidatos de distintos partidos (las célebres listas abiertas). Bueno, si vives en El Hierro o en Formentera, o en más sitios, sólo uno. El caso es que siempre me he preguntado si estaba extendido lo de votar sólo al Congreso, pero en nuestra mesa mi padre y yo debemos ser de los pocos. Lo que no imaginaba es que ocurría precisamente lo contrario, que los españoles votásemos más al Senado que al Congreso. Comparemos porcentajes de participación en las generales de 2008. Para el Congreso, 73,85 %. Para el Senado, 74,49 %. ¿No estábamos de acuerdo en que el Senado había que reformarlo o directamente suprimirlo? ¿No se le llena la boca a muchos con la pregunta retórica sobre la utilidad de la cámara alta? ¿No echamos pestes del retiro dorado de sus señorías, que pasan poco tiempo por el madrileño palacio de la Plaza de la Marina? Pues lo cierto es que, a la luz de los números, ya sea por las posibilidades que ofrecen las listas abiertas, por el reto que plantea la introducción de la papeleta en el sobre, por la curiosidad que despierta pasar un rato en la cabina revisando el amplio listado de formaciones políticas... los españoles votamos más al Senado que al Congreso. Quizá haya alguna otra explicación, que ojalá alguien aporte, pero el dato me ha sorprendido. Imaginaba que, por estrecho margen, ganaríamos los del "Sólo Congreso", pero vencen los del "Sólo Senado". Entonces... ¿suprimimos el Congreso? Votemos, de todas formas, y como dice un amigo mío, disfrutemos lo votado. Ojalá pudiera ser.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Desde el coro alto

Esta tarde de paraguas, que era tarde de chocolate con churros, y no íbamos a ir contracorriente (¡tuvimos valor!), también ha sido tarde de descubrimientos. Porque nos dieron las llaves de Santa Clara y allá que nos fuimos, al Real Convento. Conocía la iglesia, pero no el resto de las dependencias visitables del cenobio franciscano. Conocía ese retablo que tanto recuerda al de la Vera Cruz, con su Clara custodia y báculo en mano, con su Inmaculada, con su San Francisco y su San Antonio de Padua. Verlos desde el coro alto me hizo echar en falta este otro punto de vista para admirar otra Inmaculada, otra custodia con el Señor manifestado, otros santos, otras columnas, otras volutas doradas... Pensé en aquella estancia que en la Vera Cruz es clausura conventual. En el cuadro del Juicio, tan curioso, tan adherido a los muros que miedo da imaginar el día que haya que descolgarlo para devolverle su original esplendor. En el pasillo que recorre la madre campanera, encargada de convocar para el culto a Dios. En quienes vieron allá arriba imágenes procesionales. En un lugar privilegiado para recogerse en oración. Y luego, gratamente sorprendido por la sobrebóveda y sus artesonados, seguí imaginando. Y si Churriguera, y si hace trescientos años, y si ...